Y tú ¿Practicas ya el Trash-cooking?

Y tú ¿Practicas ya el Trash-cooking?

No, no es que el mundo se haya vuelto loco y haya empezado a cocinar con basura. El trash-cooking, que efectivamente de forma literal podría traducirse como cocina con basura, no es otra cosa que lo que comúnmente llamaríamos cocina de aprovechamiento. Ya lo hacían y decían nuestras abuelas: en la cocina no se tira nada!!

La idea de esta práctica es reducir los desperdicios y ahorrar. Sólo hay que saber cómo sacarle partido a los restos de nuestros alimentos y hoy te lo vamos a enseñar.

Trash cooking con verduras

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La peladura de los calabacines: Cuando cocines calabacín no tires la piel. Lávala bien, córtala en tiras y saltéala con un poco de aceite, ajo y sal. Podrás utilizarla para decorar algún pescado o mezclarla con otras verduras en un salteado.

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Los tallos de acelgas y espinacas: Lávalos, retira restos de tierra y cuécelos con sal y unas gotas de limón. Retira de cocción, refresca con hielo y aliña con aceite, sal, y pimentón. Podrás utilizarlo como entrante o acompañamiento de ensalada.

Las hojas de nabos: Las hojas de los nabos se pueden utilizar como ingredientes para cocidos o potes.

Las peladuras de la patata nueva: La piel de la patata nueva se puede limpiar y freír en aceite abundante muy caliente. El resultado son unas chips muy ricas.

Trash cooking con frutas

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Las cáscaras de cítricos: La cascara de la naranja, limón o mandarina se puede lavar, caramelizar, deshidratar, etc. Esta cascara puede contribuir a aromatizar azúcar, aceite o vinagre.

El corazón de la piña: La parte leñosa de la piña cuando se cocina en fina rodajas se ablanda y se hace más jugosa. Así, es ideal para acompañar ensaladas o aportar un toque exótico a la pasta o el arroz.

Trash cooking con carnes 

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Las carcasas, huesos, espinas y pieles: Una vez limpios, estas piezas pueden servir para dar sabor a nutritivos caldos y sabrosas salsas.

Las pieles de las aves: Estas pieles las podemos rebozar en tempura y freírlas. El resultado será unas cortezas crujientes ideales para el aperitivo.

La piel de las aves y del cerdo: Podemos tostar y triturar la piel para conseguir un polvo aromático. Este polvo se puede mezclar con una ensalada o utilizar junto al pan rallado.

Los restos de carne pegados al hueso: ¿Sabéis esa carne que cuesta quitar del hueso? Con paciencia y un cuchillo se puede despegar y hacer con ella un salteado para mezclar con arroz, rellenar pimientos o una lasaña.

Las vísceras y casquería: Estas partes que muchos desperdician son la base para grandes recetas como la sangre frita, el hígado encebollado, la morcilla…

Las crestas de los gallos y gallinas: Estas crestas son un manjar gelatinoso que se puede confitar y acompañar con una salsa de trufa.

Higadillos de las aves: Estos higadillos son muy útiles para elaborar patés caseros.

Trash cooking con pescados

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Las espinas y la cabeza del pescado: Con ellas se puede preparar un caldo o fumet que servirán como base para la elaboración de sopas y salsas.

Las huevas de pescado: La huevas del pescado se pueden cocer y después asar o freir en pequeñas lonchas con ajito aceite y limón.

Las tripas del bacalao: Si se desalan y se cortan finamente, se pueden freír y obtener un divertido snack.

Ya sabes. Ahora sólo falta ponerlo en marcha. Y recuerda, si no se te ocurre como aprovechar tus alimentos, las croquetas son siempre una opción perfecta para practicar el trash-cooking!

 

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